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Fallece Arturo Fernández
04 julio 2019
Dedicado e incansable profesional de las artes escénicas desde 1950, ha cosechado grandes éxitos a lo largo de su trayectoria.

Arturo Fernández Rodríguez (Gijón, 1929) empezó como figurante en el cine en los años 50 y, pocos años después, consiguió sus primeros papeles protagonistas en películas como Distrito Quinto o Un vaso de whisky, ambas dirigidas por Julio Coll. A partir de la década de los 70 su presencia se multiplica a decenas de películas, a las órdenes de Rafael Gil, Juan Bosch, Antonio Drove o Tito Fernández. En 1970 protagonizó la exitosa película La tonta del bote, que lanzaría a la fama a la también reputada actriz Lina Morgan.

Además de interpretar personajes de cine, Arturo Fernández se forjó sobre las tablas de los escenarios en obras de teatro como Un hombre y una mujer, de Luis Escobar, Dulce pájaro de juventud, de Tennessee Williams, La playa vacía, de Jaime Salom, La segunda oportunidad, de Neil Simon, Mejor en octubre y Esmoquin, ambas Santiago Moncada, entre otras.

En televisión también cosechó un gran éxito en la serie La casa de los líos, de Antena 3, que protagonizó junto a nuestra académica de honor Lola Herrera.

Arturo Fernández recibió, entre otros, el Micrófono de Oro de la Federación de Asociaciones de Radio y Televisión, el Premio de Cultura de la Comunidad de Madrid en la categoría Teatro, y el Premio Alfonso Ussía de La Razón en la modalidad Personajes del año. El pasado 3 de diciembre de 2018, en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid, la Fundación AISGE haciéndole entrega del galardón honorífico durante la X edición de los Premios Actúa, reconoció la “grandeza veterana del actor al que cerca de cumplir 90 años y con casi 70 de ellos en el oficio, se le puede ver actualmente en el Teatro Amaya, donde representa Alta seducción, junto a Carmen del Valle. Arturo Fernández ha derrochado durante su andadura galantería, diversión y, sobre todo, mucha profesionalidad.”

El presidente de la Academia, la junta directiva de la entidad y todos sus miembros transmiten sus condolencias a los familiares y amigos de Arturo Fernández.

 

Arturo Fernández, el eterno galán

Por Antonio Castro

El actor Arturo Fernández no ha muerto sobre un escenario, pero casi. Hace unas semanas tuvo que suspender la gira de la comedia Alta seducción a causa de un accidente. Hoy se ha producido su muerte a los 90 años.

¡Qué entradas y qué salidas!, eso pronunciaba el actor asturiano en su debut madrileño en el teatro Infanta Isabel. Lo había recomendado Olga Peiró y él pensó que sería el gran protagonista de la compañía. Pero apenas era un figurante. Después se convirtió en una estrella del teatro, la televisión y el cine. Y ha sido el teatro su refugio en las últimas temporadas, al lado de Carmen del Valle. El teatro Amaya también se ha quedado huérfano.

Fue la necesidad de ganar dinero, ante el exilio de su padre tras la Guerra Civil, lo que le impulsó a venir a Madrid con 19 años. Su apostura física le facilitó entrar como extra en algunas producciones cinematográficas. Fue el director Rafael Gil quien lo convertiría en figura de la pantalla. Pero ya en 1955 había actuado en el Teatro Nacional de Cámara que dirigía Modesto Higueras. Películas como Distrito V y Un vaso de whisky, ejemplos del cine negro, confirmaron su popularidad.

No tuvo ninguna formación académica para aprender los secretos de la interpretación. Su enseñanza vino del trabajo escénico junto a grandes como Luis Escobar (Dulce pájaro de juventud), Rafael Rivelles (Lecciones de amor, La herencia...) Antonio Vico y Conchita Montes (Prohibido en otoño), Fernán Gómez (Las ratas suben a la ciudad) o Dicenta y Closas (La playa vacía). En 1967 estrenó ¿Quién soy yo?, con un gran éxito personal. Se convirtió en el perfecto galán, en el intérprete ideal para el género de la alta comedia que ya interpretó hasta el final de sus días.

Consolidada su categoría profesional se convirtió en su propio empresario. Siempre afirmaba orgulloso que no había recibido jamás una subvención. Su dinero procedía exclusivamente de la taquilla. Como empresario y primer actor encadenó éxito tras éxito: Un percha para colgar el amor; El huevo de pascua; El placer de su compañía; La chica del asiento de atrás, Pato a la naranja, El hombre de cinco estrellas; Esmoquin o Alta seducción, estrenada en 1989 y repuesta en 2017.

Fue fiel a su imagen de hombre impecablemente vestido y extremadamente educado con las señoras. Creo que en los últimos años él mismo se tomaba a broma esa denominación de eterno galán y llegó a convertirla en una caricatura divertida y entrañable.

Pero se permitió algunos lujos teatrales, como interpretar a las órdenes de Boadella Ensayando a don Juan. Más tarde produjo Enfrentados, un formidable mano a mano con otro joven, actor, David Boceta, el que ofreció, con 85 años, un recital de interpretación al viejo estilo.

La llegada de las cadenas de televisión privadas aumentó la popularidad del actor. Junto a Paco Rabal protagonizaron Truhanes, un gran éxito que se vio superado por La casa de los líos, que se estuvo emitiendo sin interrupción entre 1996 y 2000.

Los éxitos en teatro y en televisión lo fueron alejando del cine, medio para el que había protagonizado títulos como La Casa de la Troya, Bahía de Palma, La tonta del bote, Las chicas de la Cruz Roja, Currito de la Cruz, La muerte de Mónica, El día que nací yo o El crack 2. Todavía en 2005 hizo una pequeña intervención en Desde que amanece, apetece.

Su accidente y su rápido deterioro físico se ha llevado con absoluta discreción. Desapareció silenciosamente, sin tener opción a decir adiós. Hoy toda la profesión artística y periodística -siempre fue exquisito su trato con los medios de comunicación- comienza ya a echarlo de menos.

Arturo Fernández recibió en 2014 el Premio Toda una vida que concede anualmente Madridiario.

Arturo Fernández nació el Gijón el 21 de febrero de 1930. Ha fallecido en Madrid el 4 de julio de 2019.

 

Imagen de la noticia: Antonio Castro.

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