Inicio · Noticias · Expertos en IA invitan a perder el miedo a las nuevas herramientas y aprovechar sus posibilidades sin renunciar al control sobre los contenidos
Expertos en IA invitan a perder el miedo a las nuevas herramientas y aprovechar sus posibilidades sin renunciar al control sobre los contenidos
29 enero 2025
«La IA no nos va a quitar el trabajo, nos pondrá en la parte de arriba del proceso de trabajo», señala la especialista en nuevas tecnologías Nuria Lloret El filósofo Fernando Broncano admite que la máquina podrá combinar palabras para crear una obra, pero no podría escribir ‘El halcón maltés’ La segunda sesión de las jornadas Futuraescena dedicada a los espacios escénicos se ha detenido en el Teatro del Barrio madrileño, atento a «la diversidad»

Generar coreografías y movimientos, diseño sonoro y visual, escenarios virtuales, ampliación del espacio escénico con realidad aumentada… Son algunas de las oportunidades que brinda la inteligencia artificial en el campo de las artes escénicas, tal y como ha expuesto la directora del Congreso Internacional de Tecnologías Emergentes y subdirectora del Instituto de Diseño y Fabricación, Nuria Lloret. La IA «tiene una parte interesantísima y otra que hay que controlar», ha reconocido la especialista en estas nuevas herramientas en la ponencia marco de la segunda jornada de Futuraescena, «La transformación digital de las artes escénicas. Retos y oportunidades con la irrupción de la IA».

La también catedrática en la Universitat Politécnica de Valencia ha recordado que la inteligencia artificial no es tan novedosa como parece, sino que lleva años en los ordenadores personales y en los teléfonos inteligentes. Puede facilitarnos la vida y hasta evitar que la gente se quede al margen de las nuevas tecnologías, por la sencillez de su uso, ha señalado Lloret, quien ha invitado a desprenderse de los miedos ante esta realidad. «No nos va a quitar el trabajo, nos pondrá en la parte de arriba del proceso de trabajo», con lo que los creadores podrán dedicarse a gestionar. «Te sirve para generar algo, pero tú decides cómo se van a hacer», ha señalado.

La privacidad, la seguridad y la ética, la manipulación o los sesgos que aportan los datos de internet de los que se alimenta la IA son las cuestiones que hay que vigilar, según Nuria Lloret, en la que ha denominado «quinta revolución industrial», «quizá tan importante como la primera», a su juicio. 

A la reflexión de este fenómeno se ha sumado la del filósofo Fernando Broncano, que ha puesto en el foco los «Pros y contras de la inteligencia artificial». La herramienta está ahí y hay que utilizarla, que en el fondo no es otra cosa que «recobrar la información que le ha robado a la humanidad». Porque la humanidad «le ha entregado toda la sabiduría» desde la etapa de las web 2.0, en lo que ha terminado por constituir «la mayor expropiación de la historia no pagada», ha asegurado. Otra cosa es lo que se espera de ella. No servirá, ha dicho, para crear «arte con sentido», ni para que «nos interpele». La máquina puede hacer combinaciones de palabras, de imágenes, «pero no intenciones de segundo orden».

El autor de La melancolía del ciborg ha reconocido que quizá la IA pueda producir «una obra de teatro mejor que algunas de las que hay por ahí» o una de esas «novelas negras que se venden a millones», pero no va a escribir El halcón maltés. En su experiencia académica se encuentra con textos elaborados con inteligencia artificial, «si creen que eso son ellos, peor para ellos: ahí no está su alma», ha sentenciado el catedrático emérito de Filosofía de Universidad Carlos III de Madrid.

Fernando Broncano ha invitado a ver la IA no como una máquina, sino como «un ser híbrido», un colectivo integrado por los ingenieros que la han diseñado, la máquina y sus muchos dispositivos y «millones de usuarios que la están entrenando creyendo que aquello tiene sentido». Y esas máquinas no tienen una relación con la realidad, por lo que necesitan del auxilio humano en el control de los contenidos y en la corrección de errores, ha insistido el filósofo. 

UN ESPACIO ESCÉNICO DIFERENTE

La segunda sesión de Futuraescena dedicada a analizar «El futuro de los espacios escénicos» se ha centrado en un ejemplo de gestión desde el tercer sector: el Teatro del Barrio, de Madrid, reconocido con el Premio Nacional de Teatro 2024. Su directora artística, Ana Belén Santiago, ha desgranado la singularidad del proyecto nacido en 2013 en el barrio de Lavapiés, movido por la idea de «lo colectivo, del común» y concebido como «casa de artistas para poder desarrollar su creación».

El Teatro del Barrio funciona como una cooperativa en el que la asamblea tiene el poder de decisión, y ha logrado esquivar «las relaciones con los bancos» al no tener que pedir financiación; ha creado un «tejido social» que aporta «flexibilidad y resiliencia», ha remarcado Ana Belén Santiago en una conversación con el miembro de la Junta Directiva de la Academia de las Artes Escénicas de España y de la comisión de contenidos del foro Futuraescena Carlos Morán.

El espacio «celebra la diversidad que lo rodea», ha señalado su directora artística, con una programación que «atiende a la diversidad» y «abre sus puertas a la calle» con la presencia en el escenario de personas y colectivos a los que ofrece un altavoz; en él caben «todas las voces».

Las jornadas Futuraescena, que se desarrollan hasta el jueves en Matadero Madrid, están organizadas por la Academia de las Artes Escénicas de España, con la colaboración de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de la Comunidad de Madrid y la complicidad de Matadero Centro de Creación Contemporánea y la Asociación de Diseñadores de Madrid (Dimad).

 

TRABAJO DE MESA III: Los actores tecnológicos y sus artes

Las nuevas herramientas han sido objeto de análisis también en las sesiones de trabajo de mesa de Futuraescena, moderadas por el catedrático emérito UNED y académico de la AAEE Francisco Gutiérrez Carbajo.

El «diálogo sobre la tecnología digital como factor de cambio en la identidad de las artes escénicas y los límites y potencialidades de su transformación digital» ha reunido en la tarde del miércoles a la diseñadora de iluminación Olga García, al compositor Pablo Palacio, al gestor cultural Fernando Pérez, al actor y bailarín Marcos Pereira y a la directora de la Compañía Nacional de Danza, Muriel Romero. Todos han defendido la necesaria integración de la tecnología en la creación.

En el caso de Olga García, que comenzó a trabajar en los años 90 en la iluminación, cuando «se empezaba a revolucionar la industria», ha definido la situación actual como «una alegría» en todo lo relacionado con los «avances técnicos». Defensora del «oficio artístico» como parte del equipo de creación, ha reivindicado los estudios en la materia y el reconocimiento profesional. 

El ámbito musical ha estado representado por Pablo Palacio, también investigador y director del Instituto Stocos, que está desarrollando aplicaciones en las que las tecnologías se ponen al servicio de la creación y el sonido se conecta con la coreografía, la luz y otros elementos de las piezas escénicas. El compositor ha señalado los vínculos entre arte y ciencia y ha puesto ejemplos de proyectos en los que, por ejemplo, se «traduce a sonido» elementos de la naturaleza, como un rayo o un relámpago.

Como gestor cultural, el que fuera director de Azkuna Zentroa – Alhóndiga Bilbao, Fernando Pérez, tiende a ver como algo «natural» la integración de iniciativas multiformes, y se ha referido a iniciativas que integran las artes digitales en la programación, no solo a través de los espectáculos, sino en las residencias, talleres y exposiciones. donde lo tradicional y lo digital «dialogan en condiciones de igualdad». 

El actor y bailarín Marcos Pereira, desde la experiencia propia por una discapacidad auditiva, ha recordado la existencia de sistemas como los subtitulados o la amplificación de sonidos en audífonos para unas artes escénicas más accesibles. Por desgracia, ha señalado, esas facilidades no se dan en cualquier momento y, aunque se ha regularizado la accesibilidad en los espacios públicos, esas medidas deberían extenderse también a las producciones privadas, además de fomentarse la creación de «piezas accesibles e inclusivas de una manera natural» y formar y capacitar a las nuevas generaciones en digitalización y accesibilidad.

La directora de la Compañía Nacional de Danza, Muriel Romero, ha recordado que en el siglo XXI la ciencia y el arte van de la mano y se ha referido a un proyecto para personas invidentes que mediante la tecnología pueden «apreciar la danza a través del sonido». Es el momento, ha señalado, de que las artes escénicas, las artes vivas, sean un espacio donde «converjan todas las disciplinas».

 

TRABAJO DE MESA IV: La inevitable ascensión de la IA

La cuarta de las sesiones de trabajo ha propiciado una conversación en torno a «los beneficios y riesgos potenciales de la IA en las artes escénicas, su cuestionamiento de los límites de la creatividad humana y los dilemas éticos que plantea». En ella han intervenido el creador escénico Carlos Gallardo, el diseñador gráfico de IA Javier Martínez Navarro, la soprano, compositora y directora de orquesta Pilar Jurado, el director gerente de Producciones Imperdibles, José María Roca, y el responsable de Relaciones Corporativas en Grup Focus y docente Pepe Zapata. El encuentro ha retomado la idea ya expuesta en las ponencias de la mañana de que hay que perder el miedo a la inteligencia artificial. 

El creador escénico Carlos Gallardo, embarcado como asesor musical en el Proyecto Génesis de Inteligencia Artificial de DataRebit y el Laboratorio Nacional de Inteligencia Artificial de Hungría, ha insistido en que «la IA no es perjudicial para los creadores ni para la sociedad. En el proyecto en concreto en el que está implicado se dieron al principio unos «resultados desastrosos», pero entrenando a la máquina se ha logrado que captase «la esencia de Chopin». Como ejemplo, ha sonado una pieza que no es una improvisación como la que realizan algunas plataformas, sino una obra creada por la IA, que a él, personalmente, le «emociona». 

En la necesidad de un correcto entrenamiento de la máquina ha insistido también el diseñador gráfico Javier Martínez Navarro, que impulsa el proyecto We Make Cities, sobre el impacto de la inteligencia artificial en los desafíos de las ciudades del futuro. En el terreno escénico, este arquitecto ha señalado algunos desafíos que plantea la utilización de estas nuevas tecnologías, como la brecha tecnológica que se genera en las pequeñas compañías o por cuestiones de edad y ha abogado por «un posicionamiento ético para su utilización».

Un paso más allá ha ido la soprano, compositora y directora de orquesta Pilar Jurado al apuntar la inminencia de una «superinteligencia que supera el ser humano», capaz de crear y hasta configurada para la empatía. «Por primera vez nos encontramos con una tecnología que puede ayudarnos a ser mucho más grandes, uniendo la genialidad humana con la mecanización de muchos procesos, para eso necesitamos artistas y equipos técnicos preparados para que las artes escénicas suban a otro nivel», ha sentenciado.

El director gerente de Producciones Imperdibles, José María Roca, ha distinguido dos aspectos en cuanto a la presencia de la IA en las artes escénicas, el qué se cuenta y cómo se cuenta. «Por ahora es el hombre el que tiene la potestad de decir qué contamos. La IA está influyendo mucho en la forma, en cómo queremos contar», ha asegurado. Como él, al señalar que «todos mezclamos la inteligencia artificial con la natural», el director de Relaciones Corporativas en Grup Focus y docente Pepe Zapata, ha resaltado que en la interacción entre humanos y máquinas «se tiende a perfiles híbridos». 

La IA debe verse como «asistente», ha dicho Zapata tras concluir que «tan estúpida es la actitud de quien ignore la IA como la de quienes avanzan sin control, reflexión ni ética».

Compartir en