(Foto y texto originales de Antonio Castro publicado en https://www.madridiario.es/)
Iba para corredora de comercio, pero se convirtió en una de las grandes damas del teatro español. Mientras cursaba la carrera entró en contacto con el Teatro Universitario de su Barcelona natal. Lo dirigían Antonio Chic y Mario Cortes. A sus órdenes aparecía Gemma ya en 1956, interpretando El amor de don Perlimplín. Más tarde tenemos noticias de sus trabajos con el T.E.U. en Las palmeras de plomo (1957) o El maniquí, (1958). Y logra su primera crítica personal por Prisión en soledad, de Diego Fabri.
Se leía en La Vanguardia: “Gemma Cuervo tiene vocación artística y puede ser una actriz excelente. Su temperamento es intensamente dramático y en cuanto domine su oficio logrará triunfos muy sólidos y seguros.”
No se equivocó en nada el crítico Joaquín Montaner. Dos años más tarde ya figuraba como profesional en la compañía de Mercedes Prendes, representado La desconcertante señora Savage. Como era habitual en aquellas formaciones, el elenco era espectacular y contaba con Josefina Tapias, Mari Carmen Yepes, José María Caffarel y Julián Mateos, entre otros. Adolfo Marsillach fue el hombre importante para sus inicios profesionales. Con su compañía se presentó en Madrid -teatro de Lara- figurando en Harvey.
En 1960, ya instalada en Madrid, es una de las actrices principales de la compañía Lope de Vega, dirigida por Tamayo. Interpreta el gran repertorio por toda España y conoce al actor Fernando Guillén, con quien contrae matrimonio en julio de ese año en la iglesia de Santa Ana de Barcelona. Tendrían tres hijos. Dos de ellos, Fernando y Cayetana Guillén Cuervo, siguieron desde muy jóvenes en la profesión de sus padres y son actores reconocidos. El matrimonio formó su propia compañía en 1969. Con ella -o con la de Adolfo Marsillach- pusieron en pie algunos montajes arriesgados para los últimos años del franquismo: A puerta cerrada (1968); El malentendido (1968); Todo en el jardín (1970); Los secuestrados de Altona (1972)… Y fue en el teatro donde ganó su merecido prestigio como actriz dramática, aunque, en sus más de sesenta estrenos teatrales aparecen títulos de todos los géneros: En Flandes se ha puesto el sol (1961); La dama del alba (1962); Julio César (1976); Los hijos de Kennedy (1977); Contradanza (1980); La herida del tiempo (1984); Paso a paso (1986); Algún día trabajaremos juntas (1997)…
En 1963 debutó en Televisión Española y durante toda su carrera mantuvo su vínculo con este medio, alternándolo con el teatro y el cine. Fue más una actriz de teatro y televisión que de cine. Para la pequeña pantalla grabó series tan populares como Gran teatro, La Celestina, Segunda enseñanza, Colegio Mayor, Villarriba y Villabajo y Médico de familia.
En la última etapa de su carrera se convirtió en una auténtica estrella popular de la televisión gracias a las series Aquí no hay quien viva y La que se avecina. Durante siete años formó un trío inigualable con Emma Penella y Mariví Bilbao. El fallecimiento de ambas contribuyó al alejamiento de Gemma de la televisión.
Desde que rodó La vida maravillosa en 1956, participó en una treintena de producciones. Destacan El mundo sigue (1965); La dama de Beirut (1965); Los chicos de Preu (1967); Las colocadas (1972); La mirada violeta (2004) y La reina de España (2016).
El nuevo éxito en televisión la alejó del teatro durante una década. Retornó en 2012 por la puerta grande protagonizando La Celestina, que sería su último trabajo escénico. El año 2021 fue homenajeada por sus compañeros con la concesión del Premio Max de Honor a toda su carrera. En el año 2023 fue galardonada con la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes.
Gemma Cuervo de Ygartua nació en Barcelona el 22 de julio de 1934. Ha fallecido en Madrid el 14 de marzo de 2026.